Cuando atravesó el portón lo hizo con la mayor decisión que ha sentido en toda su vida, sabía que ese era el momento, no podía ser después, dio un paso en ese piso blanco y negro que se extendía hasta el horizonte, y pudo observar que el camino que le esperaba no sería nada fácil, avanzó con pasos pesados hasta lo que parecía a la lejanía ser una escalera, no hubo muchos obstáculos en este recorrido, al pie de la escalera, levantó la mirada, parecía interminable, parecía que llegaría hasta el cielo, tomó el pasamanos y su mirada era muy dura, causaba miedo verlo así tan seguro, era solo él y su objetivo, a su lado caían cuerpos de compañeros y enemigos, daban igual, ya no importaban más en ese momento, ya no era más la guerra de su pueblo, ahora era su propia guerra, dio un paso en el primer escalón, el aroma a sangre y pólvora llegaba a su nariz pero nada lo detenía de su objetivo. Subió la escalera que parecía interminable, los sonidos de horror que lo rodeaban se apagaban, todo parecía mas lento ahora, hasta su respiración era cada vez más pesada, más profunda, al llegar hasta el último escalón de esa interminable escalera, supo por un instinto casi animal, que tenía que dar vuelta a la izquierda por el largo pasillo que se abría ante él, escuchaba a lo lejos el sonido de un perro y de un niño que jugaba con él, un sonido metálico y murmullos se distinguían de alguna forma a lo lejos, pero sabía que no eran importantes, vio el final del pasillo y encontró su objetivo, se apresuró a él, metió la mano a su bolsillo para sacar su arma, escuchó una voz casi etérea, de una mujer a su lado la cual no tenía importancia, su arma era una llave de aproximadamente 5 centímetros, era dorada y un poco desgastada, la observó, él sabía que aunque fuera sólo una llave tan pequeña y brillante tenía un gran poder en ella, sabía que sólo con esta arma lograría su objetivo, pero era necesario un movimiento ágil y certero, fijó su mirada en su objetivo, su punto débil era su ojo, sabía que con atravesar ese ojo su objetivo estaba cumplido, la voz de la mujer era mas fuerte ahora pero no podía distraerse de su misión, tomó su arma y la clavó directo en el ojo, entonces escucho mas fuerte aún…
-Amor hazme caso ¿en qué piensas?
A lo que nuestro héroe regresó a la realidad y dijo:
-Emm no nada amor, ¿por qué?
-Es que parecía que no me ponías atención.
Ambos rieron, entraron en su departamento en un segundo piso y se prepararon para cenar.

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