Ese día pintaba para ser un día mas, un día normal, era fin de semana así que Mario se levanto un poco mas tarde de lo habitual, vio el reloj, marcaba las 9:30 de la mañana, no se quería levantar pero las ganas de ir al baño lo sacaron de la cama, se puso de pie y tomó una difícil decisión, ponerse o no ponerse la pantuflas, gano el lado de no ponérselas y se dirigió al baño con los pies fríos, se miró al espejo y se vio tan despeinado como cada mañana, “necesito un corte de cabello” pensó, terminó su misión en ese lugar y regreso descalzo a su cuarto, iba a acostarse de nuevo pero revisó su celular, rara vez tenía algún mensaje importante y ese día parecía no ser la excepción, sólo un mensaje de su amigo Cesar, y decía algo así:
-¿Oye basura, quieres venir a mi casa a ver el partido y a comer hasta que reventemos?
A lo que a Mario le sacó una sonrisa y le respondió que llegaba en la tarde, se acerco a su ropero, eligió la playera de su equipo y unos jeans un poco sucios, llevó su ropa al baño y decidió darse un regaderazo con agua tibia, después de unos 10 minutos aproximadamente salió con la ropa seleccionada antes puesta y se dirigió a la cocina, agarró algo ligero, una fruta, café con leche y nada mas, sabía que en la tarde comería bastante y no quería sentirse mal del estomago, prendió su computadora, revisó algunos pendientes escolares que tenía que entregar en la semana, adelanto un poco del mas urgente y decidió salir rumbo a casa de Cesar.
En el camino compro algunas frituras porque sus padres siempre le han dicho que no llegue con las manos vacías cuando lo inviten a comer en casa ajena.
Llego a casa de Cesar, toco el timbre y Cesar se asomo por la ventana y le grito “basura!! ahí te va” eran las llaves de su departamento, Mario estaba acostumbrado a que le lanzaran las llaves para el abrir la entrada al edificio y subir al departamento de Cesar.
Al subir ya lo estaban esperando con la puerta abierta, se saludaron como de costumbre, se hicieron unas cuantas bromas, pidieron unas pizzas fueron a comprar algo de beber en lo que esperaban la comida, hablaron de algunos temas irrelevantes que les sacaron algunas risas.
Regresaron al departamento, recibieron las pizzas y esperaron un rato mas para ver su partido, opinaban de cada jugador, se emocionaron, gritaron cada gol y sufrieron los goles en contra, un partido normal, de temporada regular, que no ofrecía mas emoción que un empate 2-2. Al terminar el partido platicaron y rieron un rato mas y Mario se despidió y se dirigió a la salida, antes de salir Cesar el pregunto si el próximo fin de semana lo verían en su casa o en la de Mario, a lo que ambos respondieron que después se pondrían de acuerdo.
Mario regreso a su casa con el estomago lleno y las risas y emociones de estar con su amigo Cesar. Se preparó para ir a dormir y recordó la tarea que dejó pendiente, se relajó y se prometió a el mismo adelantarla el día de mañana, sólo tenía ganas de dormir y así lo hizo.
Mario no se dio cuenta que ese fue el
primer día en muchos meses que no había extrañado a su exnovia, que no revisaba el teléfono esperando un mensaje de ella, ni se lamentaba que ella ya no estaba, Mario no se dió cuenta pero ese fue el primer día en muchos meses que estuvo tranquilo, con el mismo y a ratos volvió a sentirse feliz.

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